Estos días, un equipo español de fútbol de primera división ha sido eliminado de una competición por haber alineado a un jugador que tenía una sanción. Se considera alineación indebida al hecho de incluir en el equipo a un jugador que no deba jugar, porque no pertenece al equipo, porque supera un cupo determinado, porque arrastra una sanción aún incumplida…

ESTUPEn la actividad habitual como equipos negociadores, miembros de grupos de trabajo… existe también una alineación indebida que, sin ser punible, compromete la acción negociadora y perjudica gravemente nuestros intereses. No conviene alinear en el equipo a personas que no cumplan un mínimo de garantías cuando van a ponerse de cara a otros equipos, posiblemente mejor preparados.

  1. El que supera el cupo de estulticia. ‘No hay nada peor que un tonto con iniciativa’, se dice acertadamente de quien suma a su poca capacidad reflexiva un ímpetu y espontaneidad inusuales. He sido testigo de esto en diversas actividades en las que alguien, por hacerse el gracioso o demostrar que sabe más que el resto, deja caer una boutade o, peor aún, un dato inconveniente. ‘Tú eres tonto, chaval’ -pensamos todos entonces en esta ocasión con ganas de que le trague la tierra, a él y a nosotros con él.
  2. El que no sabe estar. Saber estar es algo más que estar. Hay quien intenta saciar su sed o su apetito bebiendo o comiendo de manera compulsiva, picando del plato de pastas o caramelos y haciendo ruido al comer. Otros hechos, como el saber vestir adecuadamente a la situación o saber hablar pausada e inteligiblemente no son gestos baladíes. Saber estar no es patrimonio de las mejores familias ni de la aristocracia del dinero. Hay otra aristocracia, la moral, de la que habló Platón y sus contemporáneos.
  3. El ignorante. Aquel que no tiene información para sentarse en una mesa negociadora no debe sentarse en ningún caso. Con alguien que no ha estudiado el asunto, puede suceder de todo: que aporte datos erróneos, antiguos, inexactos o abiertamente falsos por aquello de querer sacar pecho o demostrar una erudición de mercadillo. Einstein no descubrió la pólvora cuando decía “Nunca consideres el estudio un deber sino una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber.”
  4. El que tiene intereses ocultos. Hay personas en los equipos que no son claras: son sutilmente opacas, que esconden sus intereses bajo un suave aroma de conformismo. Intereses relacionados con su cambio de organización, o con afinidades con el equipo contrario desconocidas para el resto… La sombra de la traición (una de las palabras más políticamente incorrectas que existen) se desliza silenciosa por entre nuestras propias filas.

Saber estar es algo más que ‘estar’.

Hay además otro tipo de alineación indebida; me explico: hay ocasiones en los que dejamos alinearse en nuestro equipo actitudes inadecuadas que ya han sido sancionadas con antelación por el sentido común. Todas las actitudes que no contribuyen a construir, a hacer mejores a las otras personas, actitudes que a veces ponen en cuestión la orientación del ser humano hacia el bien. El mundo de las organizaciones (la empresa, sobre todo, pero no solo) no es precisamente un espacio de paz y armonía humanas, porque en su mayoría está orientado a objetivos tangibles; las organizaciones se ven obligadas a su sostenibilidad a costa de trabajo y eso genera tensiones permanentes, conflictos entre los objetivos individuales y colectivos. Algunas empresas, si bien aclaro que toda generalización es injusta, no tienen la suficiente formación para liderar. El gran Peter Drucker descubrió las capacidades directivas como un nuevo recurso productivo, más importante, como se ha demostrado, que el capital, el trabajo y los recursos naturales. Empresas con equipos humanos integrados han logrado la excelencia.

Hace unos años, tuve la suerte de conocer a Javier Ausás, director técnico de las bodegas Vega Sicilia, sin ningún género de dudas, una de las mejores marcas de vino del mundo. En su faceta como enólogo experto y dedicado, nos repetía que hasta el 95% de las condiciones de un vino son marcadas por la uva (la cosecha, la tierra, la meteorología…) y que tan solo el 5% lo determinan factores adicionales (los procesos, la madera de las barricas, los tiempos de maceración… El arte del profesional consiste hacer de ese 5% una obra de arte. Sir Baden-Powell, cien años atrás, nos hablaba de que hasta en muchachos precozmente delincuentes, defenestrados socialmente y apartados de una vida honrada, había un pequeño campo de bondad que podía ir creciendo a su debido desarrollo.

Actitudes descartadas, no nos engañemos: No podemos alinear a quien no cumple las condiciones. Es responsabilidad del directivo sacar inmediatamente de la alineación de quien no cumple con los mínimos que se requieren para afrontar con cierto éxito una actividad de estas características. Y, simultáneamente, formar y potenciar el talento para que todos, en algún momento, puedan salir al campo sin riesgos.